29 de noviembre de 2012

¿Quién decide y da significado a lo perfecto?


¿Quién pone límites al amor? No tengo más miedos que el de no poder perderme en tus ojos siempre que me apetezca. Solo el calor de tu cuerpo consigue quitarme el frío, y ya no se como caminar si no es de tu mano.  
Puede que me hagáis reír fácilmente, lo difícil es conseguir que sea feliz todos los días. Y realmente,  eso solo lo consigues tú.   Miles y miles de amores van a entrar en tu vida, pero solo aquel que sea verdadero se va a mantener siempre; al menos dentro de tu corazón. El amor no consiste en buscar a la persona perfecta, si no, de sentarte, ponerte la música todo lo alta que puedas, sonreír, mirar  a la vida y decirle que nada va a derribarte, que puedes con todo. Todo llega cuando menos te lo esperas, y el amor no iba  a ser menos.  
Un día te levantas solo, y te acuestas con el que será el amor de tu vida al otro lado de la cama. A cupido que le follen, esto no es cuestión de suerte. 
Decir primero, que puedes contar conmigo siempre que te sientas solo y te haga falta un buen amigo; siempre que te duela el corazón. Los años pasan y la vida pesa, pero, ¿qué más da si es la vida un acertijo sin respuesta? para aprender hay que perder lo que se apuesta. Nada de tibia melancolía, no vayas a rendirte todavía, que aún nos quedan risas, amor y poesía.
Lo segundo, es que tienes que mirar alrededor y luchar por lo que quieres sin temor a la condena. Si mures, muérete tan solo por amor, que morir por otra cosa aquí no vale la pena. No te dejes engañar con tanto ruido, se puede hacerle trampas al olvido; la vida es simple cuando sabes que no hay suerte. Dime porque brindas y yo brindaré contigo, y es que, ¿qué importa si mañana el cielo estalla de repente? esta noche estamos juntos y con eso es suficiente. 
Y tercero, hay que aprender que la vida es como el fuego, sudor, flato, arder un rato y hasta luego. El tiempo es una hoguera que agoniza; arden los recuerdos y solo queda la ceniza. Ya sé que hacen daño tristeza y desengaño, pero aveces, es mejor morir que vivir encerrado. Déjate la vida en cada beso, quien sabe si va a ser el último, y sobretodo, recuerda: ''Puedes contar conmigo; cuando la vida te duela, 
aquí tienes un amigo.''