21 de julio de 2014

Desde que por fin te tengo...

La vida no es tan difícil desde que se que tus besos son míos. Los días y las noches solo son bonitos cuando estás a mi lado; si estás lejos, simplemente son horas muertas. No importa el frío, el calor, la lluvia, el viento...Desde que estás aquí yo vivo en una primavera constante. Amo cuando tu aroma impregna mi piel, siento que sigues a mi lado aunque ya no lo estés. Desde que has llegado, los besos por fin saben a besos; antes solo eran labios rozándose. Ahora se el valor de un abrazo y lo que cuesta dar uno para despedirse de ti. 
He aprendido a bañarme en tus ojos. Podría pasarme días enteros mirándote a los ojos, esos que hace unos años me estremecían y me provocaban escalofríos. Ahora, por fin tengo tus caricias, esas que hace unos años me derretían y me dejaban hecha trizas. 
La vida no es tan difícil desde que por fin te tengo.

20 de julio de 2014

¿Por dónde empezar? Tú, que haces que mis palabras tengan dueño y mis días tengan sentido. Tú que haces de mis lágrimas carcajadas y de mis carcajadas besos. Tú que acortas mis días y alargas mis noches...Tú, mi mejor compañía, mi preciado tesoro, la luz de mi vida. No importa si es de día o de noche, tus besos siempre vienen bien. Eres todo lo que tengo; mis ilusiones, esperanza, mi vida...Todo. Eres como calor en pleno invierno, y es que estando a tu lado el frío del invierno pasa desapercibido, estar contigo es como vivir en un verano constante. Los malos ratos desaparecen, y no existen ni los agobios, ni los celos, ni la distancia, ni el dolor. Cada día a tu lado es como estar de vacaciones, tú eres mi sol, mis atardeceres y los primeros rayos de sol cada mañana, mis baños en tus ojos que simulan el mar..., mis horas de sueño, mis paseos a ninguna parte, mis momentos de relax; lo eres todo. Eres todo lo que podría desear. Eres cada cosa bonita que me pasa. Eres cada sonrisa. Eres cada alegría. Eres cada beso. Eres cada escalofrío que recorre mi cuerpo. En definitiva, eres todo lo que necesitaba y quería cuando yo creía que ya no necesitaba nada...

8 de julio de 2014

Quien la sigue la consigue.

Dicen que si quieres algo de verdad, harás hasta lo imposible por acabar teniéndolo. 
Que si de verdad aprecias algo, luchas por ello hasta el final. 
Dicen, que quien algo quiere, algo le cuesta.

Bien, a día de hoy, puedo decir que he experimentado en mi propia piel la necesidad de tener, en este caso, a alguien, y no parar hasta conseguirlo. La experiencia me ha enseñado que si de verdad quieres a alguien, haces cualquier cosa por que dicha persona sea feliz. Y repito, cualquier cosa. Eran sus ojos los que me quitaban el sueño y su sonrisa la que me quitaba la vida; podía sentir como me derretía cada vez que me miraba. Yo, que siempre me había creído una persona fuerte moralmente, acababa hecha trizas con solo una mirada, y eso me descolocaba. 
¿Qué puede tener alguien, que sea capaz de hacer temblar a alguien con solo una caricia? Debo decir, que a día de hoy, todavía no se que tiene, pero sigue haciéndome temblar en cada caricia.
Puede que apartarme y cuidarte desde lejos no fuera la solución, pero acercarme demasiado tampoco lo era. Las cosas cada vez cambiaban más, y yo cada vez sentía menos (o eso me hacía creer a mi misma), pero cada vez que nos encontrábamos, saltaban chispas dentro de mi cuerpo; se revolucionaba todo dentro de mi. Es increíble la fuerza de tu mirada, capaz de hacerme vibrar tan solo cruzando un par de miradas. 
El tiempo pasaba y al final, asumí que esto no tenía ningún sentido y no llegaría a ningún lado; pero aún así, yo cada día intentaba cuidarte y protegerte a mi manera. Y aunque intentara huír de mis sentimientos, me derretía cada vez que te tenía cerca.
Irónico, ¿no? Tantas veces que te dije que te fueras y en realidad me moría por estar a tu lado. Finalmente, puedo decir que quien la sigue la consigue y lo nuestro suma y sigue. Cinco años después de aquella primera caricia, aquella primera mirada y aquellos primeros sentimientos, puedo decir que sigues derritiéndome en cada mirada y haciéndome temblar con cada caricia.
Me alegro de haber luchado con todas mis fuerzas, sabía que valías la pena y no me equivoqué. Luché por ti, y ahora tengo un tesoro de persona a mi lado. Ha sido duro, pero ha merecido tanto la pena que lo repetiría mil veces más si fuera necesario.
Gracias por cada momento y por cada situación. Por enseñarme a ser fuerte, a luchar por mis sueños y a cuidar a alguien. Te debo tanto... Me das tanto...

Bendito día en el que decidí que tú tenías que formar parte de mi vida y que haría lo que hiciera falta porque eso fuese posible.

Te quiero.

3 de julio de 2014

Pero qué importa nada si tú estás aquí.

Quizás la luna se apague,
las estrellas no brillen 
y la ciudad se quede sin luz,
pero qué importa si tengo tu brillo.

Puede que se oigan bombas de fondo,
sirenas de policía 
y camiones de bomberos,
pero qué importa estando a tu lado.

Igual hoy amanece gris,
las nubes tapan el Sol
y el viento castiga mi piel,
pero qué importa si tengo tu calor.

Tal vez hoy mi voz se apague,
el silencio invada mi vida
y mi garganta se seque,
pero qué importa mientras pueda oírte.

Es posible que hoy tenga miedo,
que sienta escalofríos al mirar adelante
y dolor al mirar atrás,
pero qué importa si tengo tus caricias.

1 de julio de 2014

Mis cuatro elementos.

Tan solo quiero que seamos,
como los cuatro elementos...
Que seas mi aire y mi tierra;
mi agua, mi fuego,
mi plan más serio y mi juego.
Mis silencios, mis sonidos.
mi sangre y mis latidos;
Mi aire, mi aliento;
mi calor y mi viento.
Cada mentira, cada verdad;
mi paz y tranquilidad.
Mi noche, mis días;
qué eres mi luz y me guías.
Mi oscuridad , mis lamentos;
mi frialdad y sentimientos.
Mis pasos, mis conocimientos;
mis ideas y mentiras.
Eres la ilusión de un nuevo día,
mi fuerza, mi energía.
Eres mi calor en cada noche fría.