Dicen que si quieres algo de verdad, harás hasta lo imposible por acabar teniéndolo.
Que si de verdad aprecias algo, luchas por ello hasta el final.
Dicen, que quien algo quiere, algo le cuesta.
Bien, a día de hoy, puedo decir que he experimentado en mi propia piel la necesidad de tener, en este caso, a alguien, y no parar hasta conseguirlo. La experiencia me ha enseñado que si de verdad quieres a alguien, haces cualquier cosa por que dicha persona sea feliz. Y repito, cualquier cosa. Eran sus ojos los que me quitaban el sueño y su sonrisa la que me quitaba la vida; podía sentir como me derretía cada vez que me miraba. Yo, que siempre me había creído una persona fuerte moralmente, acababa hecha trizas con solo una mirada, y eso me descolocaba.
¿Qué puede tener alguien, que sea capaz de hacer temblar a alguien con solo una caricia? Debo decir, que a día de hoy, todavía no se que tiene, pero sigue haciéndome temblar en cada caricia.
Puede que apartarme y cuidarte desde lejos no fuera la solución, pero acercarme demasiado tampoco lo era. Las cosas cada vez cambiaban más, y yo cada vez sentía menos (o eso me hacía creer a mi misma), pero cada vez que nos encontrábamos, saltaban chispas dentro de mi cuerpo; se revolucionaba todo dentro de mi. Es increíble la fuerza de tu mirada, capaz de hacerme vibrar tan solo cruzando un par de miradas.
El tiempo pasaba y al final, asumí que esto no tenía ningún sentido y no llegaría a ningún lado; pero aún así, yo cada día intentaba cuidarte y protegerte a mi manera. Y aunque intentara huír de mis sentimientos, me derretía cada vez que te tenía cerca.
Irónico, ¿no? Tantas veces que te dije que te fueras y en realidad me moría por estar a tu lado. Finalmente, puedo decir que quien la sigue la consigue y lo nuestro suma y sigue. Cinco años después de aquella primera caricia, aquella primera mirada y aquellos primeros sentimientos, puedo decir que sigues derritiéndome en cada mirada y haciéndome temblar con cada caricia.
Me alegro de haber luchado con todas mis fuerzas, sabía que valías la pena y no me equivoqué. Luché por ti, y ahora tengo un tesoro de persona a mi lado. Ha sido duro, pero ha merecido tanto la pena que lo repetiría mil veces más si fuera necesario.
Gracias por cada momento y por cada situación. Por enseñarme a ser fuerte, a luchar por mis sueños y a cuidar a alguien. Te debo tanto... Me das tanto...
Bendito día en el que decidí que tú tenías que formar parte de mi vida y que haría lo que hiciera falta porque eso fuese posible.
Irónico, ¿no? Tantas veces que te dije que te fueras y en realidad me moría por estar a tu lado. Finalmente, puedo decir que quien la sigue la consigue y lo nuestro suma y sigue. Cinco años después de aquella primera caricia, aquella primera mirada y aquellos primeros sentimientos, puedo decir que sigues derritiéndome en cada mirada y haciéndome temblar con cada caricia.
Me alegro de haber luchado con todas mis fuerzas, sabía que valías la pena y no me equivoqué. Luché por ti, y ahora tengo un tesoro de persona a mi lado. Ha sido duro, pero ha merecido tanto la pena que lo repetiría mil veces más si fuera necesario.
Gracias por cada momento y por cada situación. Por enseñarme a ser fuerte, a luchar por mis sueños y a cuidar a alguien. Te debo tanto... Me das tanto...
Bendito día en el que decidí que tú tenías que formar parte de mi vida y que haría lo que hiciera falta porque eso fuese posible.
Te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario