Tenía magia en la mirada,
pero nunca usaba trucos.
Le bastaba una mirada para abrirme las puertas a un nuevo mundo. Un mundo en el que nada podía salir mal.
Aunque luego volviera rápidamente al mío.
A chocarme con mi yo de ayer dentro de mi cabeza.Y lo peor es que me pregunto qué hago aquí.
Claro, ¿y quién no lo preguntaría? Si estas en la cima y tu yo de mañana aparece con lágrimas como compañeras.
Pero esa era su magia. A veces te hace volar alto y otras a ras de suelo.
Pero esa era su magia. Capaz de conseguir el mayor odio y el mayor placer posible con una sola caricia.
Y yo, que ya solo cumplía inviernos.
Y él, que cada vez aprendía más trucos.
Como el de romperme y arreglarme con las mismas manos. O el de atraparme y liberarme al mismo tiempo.
Aun así, siempre insisto en que con una mirada tan mágica, no se necesitan trucos.
Y yo, que ya solo cumplía inviernos,
solo soñaba con que llegara la primavera.
Y una vez más, él hacía su magia, y la única primavera que quedaba estaba entre sus brazos.
Pero, ¿cómo entregarte a quién un día te obligó a irte?
Pero, ¿cómo evitar volver, si la magia te atrapa?
En sus ojos es invierno y es verano; es otoño y primavera. En sus ojos son Abril y Mayo, es martes 13 de algún año bisiesto.
Y yo, que ya solo cumplía inviernos,
estaba deseando cumplirlos junto a su primavera.
[Así tendríamos un otoño perfecto.]
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